Ciberilatam 05

/ Primer semestre 2026 10 Organismos Ecosistema de ciberseguridad La ciberseguridad ha dejado de ser un ámbito estrictamente técnico para consolidarse como un componente esencial de la seguridad nacional, la estabilidad económica y la protección de los derechos fundamentales en el entorno digital. En América Latina y el Caribe, esta transformación adquiere una relevancia particular, en un contexto donde la acelerada digitalización convive con brechas estructurales que incrementan la exposición a riesgos cibernéticos. La región ha experimentado un crecimiento significativo en la adopción de tecnologías digitales, tanto en el sector público como en el privado. La digitalización de servicios gubernamentales, el auge del comercio electrónico y la creciente interconexión de infraestructuras críticas han ampliado la superficie de ataque exponencialmente. Este proceso, si bien impulsa el desarrollo económico y la inclusión, también genera nuevas vulnerabilidades que son aprovechadas por actores maliciosos cada vez más sofisticados que aprovechan la cadena de suministro y la interoperabilidad como punto frágil. Principales ciberamenazas Entre las principales ciberamenazas que enfrenta América Latina, el ransomware continúa destacándose como uno de los riesgos más disruptivos. Su impacto no solo se limita a pérdidas económicas, sino que compromete la continuidad operativa de instituciones clave y erosiona la confianza de los ciudadanos y empresas en los servicios digitales. A esto se suman campañas de ingeniería social Desafíos y oportunidades estratégicas de la ciberseguridad en América Latina Carlos Leonardo Director ejecutivo del Centro Nacional de Ciberseguridad de la República Dominicana altamente dirigidas con contexto cada vez más “humano”, explotación de vulnerabilidades en sistemas expuestos a Internet y ataques a cadenas de suministro digitales, que evidencian un cambio hacia operaciones más estructuradas y estratégicas por parte de los atacantes. Un fenómeno particularmente relevante es el incremento de las amenazas híbridas, donde las capacidades cibernéticas se combinan con objetivos geopolíticos, económicos o de desinformación. Este tipo de amenazas obliga a replantear los modelos tradicionales de defensa, integrando la ciberdefensa como un elemento central dentro de los esquemas de seguridad nacional y protección a la soberanía. La coordinación entre actores civiles, militares y de inteligencia se vuelve, en este sentido, indispensable. En la República Dominicana, se han dado pasos firmes hacia la consolidación de un ecosistema nacional de ciberseguridad. La implementación de una Estrategia Nacional de Ciberseguridad con visión a largo plazo, el fortalecimiento institucional del Centro Nacional de Ciberseguridad y la integración progresiva de entidades públicas al equipo nacional de respuesta a incidentes han permitido elevar los niveles de madurez del país. Estas acciones han mejorado la capacidad de detección, respuesta y prevención frente a incidentes cibernéticos centrados en la protección de las personas y los derechos fundamentales en el mundo digital, de los servicios básicos y, por supuesto, de la gobernabilidad. La adopción de normativas orientadas a fortalecer la seguridad en el sector público, incluyendo la notificación obligatoria de incidentes y la implementación de controles de seguridad, ha contribuido a generar una cultura institucional más orientada a la gestión de riesgos. Sin embargo, los desafíos aún persisten. La transformación digital que avanza al ritmo de un tren de alta velocidad supera hoy la capacidad de adaptación de las instituciones, lo que exige una inversión sostenida en mecanismos de anticipación, de talento, de tecnología y, más importante, de gobernanza. La criptografía, eje clave Hoy, la criptografía emerge como un pilar fundamental para garantizar la confianza en el entorno digital en la antesa-

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