Ciberilatam 05

Expertos Ecosistema de ciberseguridad Ricardo Valencia Cybersecurity Lead de Pluxee Hoy en día, el uso de inteligencia artificial por parte de los ciberatacantes está acelerando la evolución de las amenazas a una velocidad sin precedentes. Este nuevo escenario obliga a las organizaciones a abandonar los enfoques reactivos y adoptar una postura resiliente y proactiva en materia de ciberseguridad. Para responder al ritmo de los ataques actuales, ya no basta con depender de procesos manuales; es necesario incorporar herramientas basadas en inteligencia artificial y automatización que permitan detectar anomalías, correlacionar eventos y responder en tiempo real. Sin embargo, la tecnología por sí sola no es suficiente. La resiliencia también depende de mantener una estrategia sólida de defensa en profundidad, apoyada en marcos reconocidos de ciberseguridad que establezcan controles adecuados para la protección de identidades, redes, datos y sistemas críticos. Además, es fundamental fortalecer la cultura organizacional, capacitar al personal y desarrollar planes de respuesta y recuperación ante incidentes. La combinación entre inteligencia, automatización y gobierno de seguridad permitirá a las organizaciones anticiparse a las amenazas y garantizar la continuidad frente a ataques cada vez más sofisticados. “No basta con depender de procesos manuales para responder los ataques” Kassandra Jaramillo CISO Muchas organizaciones aún gestionan la ciberseguridad como un partido de ajedrez tradicional: esperando el próximo movimiento del adversario para recién reaccionar. El problema es que, hoy, el tablero cambia constantemente, las reglas evolucionan en tiempo real y los atacantes ya no juegan una sola partida, sino miles de manera simultánea. Por eso, la resiliencia no consiste en evitar todos los ataques, sino en desarrollar la capacidad de resistir, adaptarse y seguir operando en medio de la crisis. Las organizaciones verdaderamente resilientes dejan de preguntarse “¿cómo evitamos el incidente?” y empiezan a preguntarse “¿qué tan preparados estamos para sobrevivirlo?” Ese cambio transforma la ciberseguridad en una disciplina estratégica. Implica entrenar a la organización como se entrena un equipo de Fórmula 1: reaccionando bajo presión, coordinando decisiones en segundos y entendiendo que cada minuto de recuperación impacta directamente en la confianza del cliente, la reputación corporativa y la continuidad sostenible del negocio. Hoy, la ventaja competitiva ya no es ser invulnerable. Es recuperarse más rápido que los demás. “Hoy, la ventaja competitiva es recuperarse más rápido que los demás” / Primer semestre 2026 71

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